Arroceros, industriales, la pesca, comercio y servicios y sindicatos concurrieron al Parlamento a dar su punto de vista sobre el acuerdo con la UE.
El grado de beneficio para Uruguay que tendrá el acuerdo con la UE dependerá de cuánto se adecue, sobre todo desde el punto de vista de los costos de producción, para que podamos ser competitivos. Montevideo | Todo El Campo | Luego de 25 años negociando entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), aún quedan cabos sueltos sobre temas de mucha importancia que no pueden dejarse librados al azar. Algunos de ellos tienen que ver con las medidas de salvaguardias que votó el Parlamento Europeo con el argumento de facilitar la ratificación final del acuerdo, y sortear la oposición de algunos países europeos. El problema es que esas salvaguardias dan a la UE la posibilidad de actuar perjudicando al Mercosur, con lo que se desvirtúa la seguridad que debe dar todo tratado comercial. LAS SALVAGUARDAS. La UE votó unilateralmente que podrá suspender temporalmente las preferencias arancelarias en productos agrícolas que considera sensibles, como carne, aves, azúcar, arroz, etanol, y en caso de que las importaciones causan daños a los productores comunitarios, con lo cual la objetividad comercial -que es la que asegura el libre comercio- es desplazada por la ambigüedad de posible declaración unilateral de “daño”. De todas maneras, […]
El grado de beneficio para Uruguay que tendrá el acuerdo con la UE dependerá de cuánto se adecue, sobre todo desde el punto de vista de los costos de producción, para que podamos ser competitivos.
Montevideo | Todo El Campo | Luego de 25 años negociando entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), aún quedan cabos sueltos sobre temas de mucha importancia que no pueden dejarse librados al azar. Algunos de ellos tienen que ver con las medidas de salvaguardias que votó el Parlamento Europeo con el argumento de facilitar la ratificación final del acuerdo, y sortear la oposición de algunos países europeos.
El problema es que esas salvaguardias dan a la UE la posibilidad de actuar perjudicando al Mercosur, con lo que se desvirtúa la seguridad que debe dar todo tratado comercial.
LAS SALVAGUARDAS.
La UE votó unilateralmente que podrá suspender temporalmente las preferencias arancelarias en productos agrícolas que considera sensibles, como carne, aves, azúcar, arroz, etanol, y en caso de que las importaciones causan daños a los productores comunitarios, con lo cual la objetividad comercial -que es la que asegura el libre comercio- es desplazada por la ambigüedad de posible declaración unilateral de “daño”.
De todas maneras, se establecen parámetros para activar las salvaguardas, por ejemplo, la Comisión Europea podrá iniciar investigaciones en plazos breves y aplicar medidas provisionales si las importaciones suben de forma imprevista, si las importaciones superan un 5% el volumen promedio de los últimos tres años o si los productos del Mercosur están 10% más baratos que los europeos.
Además, los productos importados por Europa deben cumplir con los estándares de sostenibilidad, bienestar animal y uso de pesticidas que se exige a los productores de la UE.
Sobre la materia se realizarán informes bianuales analizando cómo impactan las importaciones en esos mercados sensibles.
El martes 17 el senador Pedro Bordaberry (Partido Colorado) dijo en redes sociales que las salvaguardias que puso la UE son un “problema” que es “grave” y solicitó que Uruguay se oponga a ellas.
DELEGACIONES CONCURREN A LA COMISIÓN ESPECIAL.
Por otra parte, el miércoles 18 se reunió la comisión parlamentaria especial conformada para estudiar y aprobar el acuerdo Mercosur – UE y recibió delegaciones de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), la organización sindical PIT-CNT, la Cámara de la Industria Pesquera y la Cámara Nacional de Comercio y Servicios.
El presidente de la ACA, Guillermo O’Brien, dijo luego de participar en la comisión que el acuerdo es favorable para el sector porque pagará menos aranceles que ahora suman entre US$ 10 y US$ 15 millones. Además, no entraría a Uruguay arroz de Europa, lo que también es positivo.
O’Brien añadió que nuestro país tiene que seguir mejorando para dar cumplimiento a “las exigencias en la certificación del origen de los productos alimenticios”, aunque ya se comenzó a recorrer ese camino.
Washington Durán, presidente de la comisión de comercio exterior de la CIU, valoró el acuerdo Mercosur – UE diciendo que el grado de beneficio para Uruguay dependerá de cuánto “se adecue, sobre todo desde el punto de vista de los costos de producción, para que podamos ser competitivos”.
Por parte del PIT-CNT, José Olivera recordó la posición crítica del sindicalismo, pero llamó a “salir de la falsa dicotomía de discusiones en términos de bueno o malo” para discutir “la estrategia de desarrollo que Uruguay va a implementar en términos productivos y cómo esto va a ser incluido en esa estrategia”.
Juan Riva-Zucchelli, presidente de la Cámara de Industrias Pesqueras, consideró que el acuerdo de los bloques permitirá a Uruguay volver a la situación que tenía en el mercado europeo previo a 2014, “cuando se suspendió el sistema general de preferencias y se nos agregó un 15% de impuestos para la entrada de productos uruguayos a la UE”.
Ese regreso a los años previos a 2014 no es inmediato, pero la pesca nacional tiene “potencial” y “recursos”. Riva-Zucchelli explicó que Uruguay importa productos de pesca que Uruguay no produce (mejillones, calamares, moluscos, entre otros). El presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, Julio César Lestido, reflexionó que “Uruguay tiene que salir a vender sus productos en las mejores condiciones posibles”, y el acuerdo con la UE “es positivo”.
¿Cuál es tu reacción?






