¿Cómo será 2026 según la inteligencia artificial?
Uruguay tendrá un crecimiento moderado, estabilidad institucional y un déficit persistente, entre otras características. Montevideo | Todo El Campo | En la redacción de Todo El Campo hemos pedido a la inteligencia artificial que nos diga en 10 palabras cómo cree que será 2026 para Uruguay, y con otras 10 cómo será el mundo. Sobre Uruguay anunció: “Estabilidad, crecimiento moderado, déficit persistente, empleo estable, consumo contenido”; y para el mundo: “Tensiones geopolíticas, transición energética, innovación tecnológica, desigualdad persistente, adaptación climática”. El fundamento de sus pronósticos para Uruguay fue: “Las proyecciones económicas apuntan a un crecimiento bajo (1–2%), con estabilidad institucional pero desafíos fiscales y laborales. El ciudadano medio vivirá un año sin grandes cambios, con consumo ajustado y empleo estable”. Y para el mundo: “El escenario global estará marcado por conflictos regionales, aceleración de la transición energética, avances en inteligencia artificial y biotecnología, pero también por desigualdades sociales y la necesidad urgente de adaptación climática”. En resumen, “Uruguay transitará 2026 con estabilidad institucional y crecimiento económico moderado, marcado por déficit fiscal persistente y consumo contenido. En el mundo, el año estará atravesado por tensiones geopolíticas, avances tecnológicos y la urgencia de la adaptación climática, en un escenario de desigualdad que […]
Uruguay tendrá un crecimiento moderado, estabilidad institucional y un déficit persistente, entre otras características.
Montevideo | Todo El Campo | En la redacción de Todo El Campo hemos pedido a la inteligencia artificial que nos diga en 10 palabras cómo cree que será 2026 para Uruguay, y con otras 10 cómo será el mundo.
Sobre Uruguay anunció: “Estabilidad, crecimiento moderado, déficit persistente, empleo estable, consumo contenido”; y para el mundo: “Tensiones geopolíticas, transición energética, innovación tecnológica, desigualdad persistente, adaptación climática”.
El fundamento de sus pronósticos para Uruguay fue: “Las proyecciones económicas apuntan a un crecimiento bajo (1–2%), con estabilidad institucional pero desafíos fiscales y laborales. El ciudadano medio vivirá un año sin grandes cambios, con consumo ajustado y empleo estable”.
Y para el mundo: “El escenario global estará marcado por conflictos regionales, aceleración de la transición energética, avances en inteligencia artificial y biotecnología, pero también por desigualdades sociales y la necesidad urgente de adaptación climática”.
En resumen, “Uruguay transitará 2026 con estabilidad institucional y crecimiento económico moderado, marcado por déficit fiscal persistente y consumo contenido. En el mundo, el año estará atravesado por tensiones geopolíticas, avances tecnológicos y la urgencia de la adaptación climática, en un escenario de desigualdad que desafía la gobernanza global”.
“SIN GRANDES MEJORAS EN EL PODER ADQUISITIVO NI EL EMPLEO”
Profundizando sus conceptos, la IA añadió que en 2026, no habrá grandes mejoras en el poder adquisitivo ni en el empleo.
Eso se debe a que las proyecciones del crecimiento del producto interno bruto (PIB) uruguayo es de tan solo 1,9% y 2,2%.
Por otro lado, se mantendría la estabilidad macroeconómica, en un contexto de reputación de país estable en la región, pero que enfrenta el desafío de reducir el déficit fiscal y estimular la inversión.
En consumo privado, éste será contenido, con gastos familiares moderados, afectado por un mercado laboral que no muestra señales de gran dinamismo.
Y la inversión será débil, lo cual vale para la inversión privada como pública. Esto limita la creación de empleo y nuevas oportunidades.
En el ciudadano uruguayo medio, lo anterior tiene un impacto en los ingresos y en el empleo.
¿NUEVOS IMPUESTOS?
La inflación seguirá controlada, lo que es una buena noticia para el costo de vida, mientras que el Estado deberá equilibrar el gasto con la necesidad de reducir el déficit, lo que puede implicar ajustes o la creación de nuevos impuestos. Si el país no corrige el déficit fiscal, podría ingresar en una mayor presión tributaria o aplicar recortes.
Por otro lado Uruguay no tiene motores estructurales que lo empujen, y sin reformas profundas, el crecimiento seguirá siendo bajo y poco ambicioso.
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